Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) constituyen un conjunto de principios y recomendaciones técnicas de aplicación a la cadena de producción de alimentos, las cuales aseguran la higiene y salud humana, contribuyendo positivamente con el medio ambiente.
Algunas de las Buenas Prácticas Agrícolas recomendadas para el manejo de cultivos de forma integral son:
- Programación y producción (productos y mercancías): responder a las preguntas como: dónde, qué, cuándo y cuánto sembrar. Además de llevar a cabo actividades de producción anteriores en el terreno, hacer trabajo de campo y predecir patronos de clima.
- Preparación del suelo: realizar la preparación del terreno con procesos de mecanización, estudio del suelo, ajuste de ph, drenajes y control de malezas.
- Siembras: efectuar una adecuada clasificación de las plantas y de los materiales de siembra.
- Riego: revisar los sistemas de riego para asegurar las medidas de las variables de frecuencia y el volumen de agua, ajustadas al tipo de suelo y a las necesidades del cultivo.
- Fertilización: fertilizar los cultivos con base en el análisis de suelo y los requerimientos de las plantas.
6. Control de plagas y enfermedades: se debe hacer un control de las plagas y las enfermedades tanto en los cultivos como en las malezas para para establecer los de métodos de control más acertados.
7. Eliminación de cultivos: llevar a cabo un proceso de eliminación de todo el material vegetal una vez se haya terminado la cosecha, es vital para romper los ciclos de plagas y enfermedades.
8. Mantenimiento de archivos: tener un banco de datos con la información de las actividades de producción y costos relacionadas con los cultivos constituye un punto de partida para futuros cultivos.
Otras actividades para cultivos incluyen la preparación y aplicación de mezclas, el almacenamiento y la disposición final de los recipientes de productos de fertilización, la ejecución de controles biológicos y las prácticas de poscosecha apropiadas para el aseguramiento de la calidad de los productos.
